
La gastronomía durante la república
Tras la independencia, México se constituyó como una república en 1824. La vida cotidiana y la comida comenzaron a adaptarse a un nuevo contexto social y político. A pesar de las guerras y las dificultades económicas, la cocina mexicana siguió floreciendo, manteniendo el equilibrio entre los productos indígenas y los ingredientes europeos.
El período de la República se caracterizó por un México en busca de estabilidad política tras la independencia. Este contexto influyó en la cocina, que evolucionaba manteniendo la riqueza de las tradiciones indígenas y la influencia europea que llegó durante la colonia.

Productos endémicos
El mole: Durante este período, el mole se reafirmó como uno de los platos nacionales más importantes. Cada región del país desarrolló sus propias versiones de mole, destacando el mole poblano y el mole negro de Oaxaca. Este platillo es un ejemplo de la complejidad de sabores mexicanos, con la combinación de chiles, especias, chocolate y otros ingredientes.
Tamales y tortillas: El maíz continuó siendo el principal alimento de la población mexicana, representado en la producción de tortillas y tamales, que se consumían diariamente. Estos alimentos conectaban al México republicano con sus raíces indígenas, y su producción artesanal era parte esencial de la dieta en todo el país.
Panes y dulces: La influencia de las panaderías de estilo europeo continuó en aumento, con panes como el bolillo y pan de dulce convirtiéndose en parte del desayuno o la cena tradicional. Los dulces como las natillas y las capuchinas también reflejaban la mezcla entre las tradiciones locales y europeas.